
Te fui a buscar una tarde tan normal y tan fugaz como aquellas que disfruto, te fui a buscar una tarde tan sencilla y al mismo tiempo tan capaz.
Varios rostros trazados en el camino, varios palpitares tan desconocidos, tanta frivolidad y aun así buscaba tu rostro entre los de mas.
No te pude reconocer a simple vista, será que he olvidado, será que te he perdido y la conciencia te ha arrojado, o será acaso que has cambiado?
Un simple hola basto para arruinar el momento que savia que no era mío, un simple hola arruino todos los sueños, como el amor se rompe y las ilusiones mueren en un segundo, como pensamos en tenerlo todo cuando en realidad tenemos tampoco que creemos tenerlo todo, un auto engaño.
Y aun así corrí tras de ti, te tome por los hombros te acerque a mí pecho y bese tu cuello, te tu piel tersa y blanca que me deslumbra al verte; pero tu no sonreías, pero tu ni siquiera lo notaste, ni el dulce gesto del agradecimiento hecha palabra o caricia.
Me dijiste espérame y yo como un soldado te espere, y como el invierno espera al otoño para deleitar con su enorme frió te espere, como un santo esperando el milagro, como un pobre loco que espera ala mujer que ama te espere.
Ya no que damas que el gesto de dolor compartido por no saber volar más alto, por no querer volar más alto, por que tú ya no querías volar conmigo y todo esto se convierte en decepciones.
Varios rostros trazados en el camino, varios palpitares tan desconocidos, tanta frivolidad y aun así buscaba tu rostro entre los de mas.
No te pude reconocer a simple vista, será que he olvidado, será que te he perdido y la conciencia te ha arrojado, o será acaso que has cambiado?
Un simple hola basto para arruinar el momento que savia que no era mío, un simple hola arruino todos los sueños, como el amor se rompe y las ilusiones mueren en un segundo, como pensamos en tenerlo todo cuando en realidad tenemos tampoco que creemos tenerlo todo, un auto engaño.
Y aun así corrí tras de ti, te tome por los hombros te acerque a mí pecho y bese tu cuello, te tu piel tersa y blanca que me deslumbra al verte; pero tu no sonreías, pero tu ni siquiera lo notaste, ni el dulce gesto del agradecimiento hecha palabra o caricia.
Me dijiste espérame y yo como un soldado te espere, y como el invierno espera al otoño para deleitar con su enorme frió te espere, como un santo esperando el milagro, como un pobre loco que espera ala mujer que ama te espere.
Ya no que damas que el gesto de dolor compartido por no saber volar más alto, por no querer volar más alto, por que tú ya no querías volar conmigo y todo esto se convierte en decepciones.




